lunes 28 de junio de 2010

Erratas

Muchos años temí la posibilidad de que en mis textos hubiera erratas, y las detesté cuando las descubrí en mis libros o en los ajenos. Ahora no me desagradan: las veo como algunos momentos en que Jeff Buckley desafina en sus grabaciones en vivo, lo que sólo sirve para apreciar mejor la belleza de su voz el resto del tiempo; o las veo como esos chasquidos que producen los besos apasionados: perdonables erratas en el texto del deseo. No insinúo que en lo que escribo esté presente la belleza, pero sí la sinceridad, que no es disminuida por esos pequeños accidentes.

3 comentarios:

  1. Esto es como sentir algo por alguien, mi estimado Luis. Puedes quererl@ mucho por sus virtudes, pero en definitiva l@ amarás por sus errores. Saludos.

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  2. Es cierto. Y la gente no deja de fijarse en los errores, más que en las cosas buenas.

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